El Huemul del Sur, una especie sin dueño ni responsable directo

Columna: Fernando Vidal Mugica

Observando la situación que afecta al Huemul del Sur y el curso de los acontecimientos, no puedo dejar de pensar en la compleja madeja y laberintos que el problema tiene en sí. Creo prudente partir con una pregunta, ¿Qué haría Minagri [Ministerio de Agricultura] en la región y país si solo quedasen 1.200 o 1.500 ovinos en la región?, conforme… aumentemos el número a 3.000 o 4.000.

Si logramos responder esta sola pregunta, en profundidad, habremos logrado entender la génesis del problema ¿Cómo se llega a producir el proceso de extinción de la especie más emblemática de la nación?, la respuesta es larga y compleja. Para entenderlo se debe tener claro que existen múltiples sectores y muchos responsables.

Es importante así analizar qué significa el Huemul para las oficinas de gobierno; no me refiero a lo que diga la normativa sino lo que efectivamente pareciera estar sucediendo. Si lo vemos fríamente, desde ese sector todo está politizado, sin importar el gobierno de turno. Por cuanto lo bien que hagan su trabajo o lo malo del mismo es motivo de preocupación por la eventual desaprobación de la sociedad ante su gestión. Ante eso, fingirán que todo está bien sea cual sea el termómetro del problema en sí. Recurrirán a lo que sea necesario para dar la impresión de tener todo bajo control, incluyendo faltas a la verdad.

No existe forma alguna en que los funcionarios abandonen esta zona de confort y hagan uso de sus capacidades, ética y deberes; el sistema actúa como un molino que tritura todo a su paso. El método utilizado para demostrar una buena gestión, organización de congresos, contrataciones de más personal calificado, libros, afiches, etc. Todo esto intentando incorporar a todos los sectores involucrados y responsables de la sociedad. Contando de ese modo con “avales” del proceso en sí.
Pero ¿cuál es la razón del silencio de la academia y de los especialistas?, la respuesta es simple y de algún modo tiene un común denominador. Cuando un científico, investigador, docente o especialista intenta dar la voz de alerta; el “molino triturador” le coarta su libertad de acción. ¿Cómo? , simplemente se le cierran las puertas. Negándole los permisos para trabajar ya sea en aéreas privadas o el sistema de Snaspe. Recordemos que para trabajar en fauna necesitamos de los permisos del SAG y Conaf; es decir sino se encuentra del lado de la fuerza, está muerto es historia. Además podría transformarse en un ser poco grato en el ambiente, incluso entre sus pares, es un asunto de supervivencia pura.
Por otro lado ¿qué ocurre con aquellas personas y profesionales que no optan por un rol crítico, participativo? simple, el molino se detiene y le da la oportunidad de trabajo, incluyendo financiamiento. Así de forma indirecta el Huemul pasa a ser una fuente laboral, de oportunidades y de inclusión académica y social, el método de “la zanahoria y el garrote”.

En este sistema viciado, es el ciudadano normal y el Huemul en sí el perjudicado. La sociedad chilena aún confía en su “gente” y aun siente respeto por las reparticiones del Estado, en quienes han depositado su confianza. Se ha traicionado la buena voluntad de las personas comunes, poniendo al Huemul al borde de un abismo. Proceso sobre el cual nadie conoce su efecto real, ni siquiera los científicos o la academia.

Les saluda respetuosa y responsablemente.
Fernando Vidal Mugica.
Fauna Andina.
Universidad Santo Tomás-Temuco.

Conocer para proteger… el primer paso!

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